Tú no vas a crecer si te sientas en un hermoso jardín de flores, pero crecerás si estás enfermo, si tienes dolor, si experimentas pérdidas, y si no te escondes bajo la tierra, tomando el dolor como un don para ti con un propósito, muy específico.

Las personas más bellas que hemos conocido son aquellos que han conocido la derrota, el sufrimiento conocido, lucha conocida, pérdida conocida, y han encontrado su manera de salir de las profundidades.

Aprender a ponerse en contacto con el silencio dentro de ti mismo, y saber que todo en la vida tiene un propósito. No hay errores, ni coincidencias, todos los eventos son bendiciones dadas a nosotros para aprender.

Es sólo cuando realmente sabemos y entendemos que tenemos un tiempo limitado en la tierra – y que no tenemos manera de saber cuando nuestro tiempo se ha acabado, que entonces comenzará a vivir cada día al máximo, como si fuera el único que teníamos.

Para aquellos que buscan entender que la muerte es una fuerza muy creativa. Los más altos valores espirituales de la vida pueden originarse en el pensamiento y el estudio de la muerte.

Es difícil aceptar la muerte en esta sociedad, porque no es familiar. A pesar del hecho de que sucede todo el tiempo, nunca nos vemos.

Viendo una muerte pacífica de un ser humano que nos recuerda a una estrella fugaz, uno de un millón de luces en un vasto cielo que se enciende por un breve momento, sólo para desaparecer en la noche sin fin para siempre.

No es el fin del cuerpo físico que nos debe preocupar. Más bien, nuestra preocupación debe ser para vivir mientras estamos vivos – para liberar nuestro ser interior a partir de la muerte espiritual que viene de vivir detrás de una fachada diseñada para ajustarse a las definiciones externas de quién y qué somos.

Le he dicho a mis hijos que cuando muera, para liberar globos en el cielo para celebrar que me gradué. Para mí, la muerte es una graduación.

En vivo, por lo que no hay que mirar atrás y decir: ‘Dios mío, cómo he perdido mi vida’.

Tenemos que enseñar a la próxima generación de niños desde el primer día que ellos son responsables de sus vidas. Regalo más grande de la humanidad, también su mayor maldición, es que tenemos libre albedrío. Podemos hacer nuestras elecciones construido por amor o por miedo.

Los que tienen la fuerza y ​​el amor que se siente un paciente moribundo en el silencio que va más allá de las palabras, sabrán que este momento no es alarmante ni doloroso, pero una cesación pacífica del funcionamiento del cuerpo.

La última lección que todos nosotros tenemos que aprender es el amor incondicional, que incluye no sólo a los demás, sino a nosotros mismos.

En caso de que te proteja de los cañones de la tormentas de viento que no volvería a ver la verdadera belleza de sus tallas.

Las personas son como manchas – ventanas de cristal. Ellos brillan y brillan cuando el sol está afuera, pero cuando la oscuridad se establece, su verdadera belleza se revela sólo si hay una luz desde dentro.

Elisabeth Kübler-Ross